La ofensiva Mouse-Argonne  

Posted by El Vengador Tóxico in

En 1918 los poderes aliados y centrales estaban todavía atrapados en un punto muerto en el noroeste de Francia, ambos bandos hundidos desde hacía largo tiempo en el lodazal de la guerra de trincheras. Los ejércitos de Europa estaban al borde del colapso. Sin embargo, una nueva fuerza había llegado dispuesta a romper el punto muerto, desgastar la maquinaria de guerra alemana y poner fin a la contienda. Los americanos habían llegado.

A principios de septiembre, el ejército del General John J. “Black Jack” Pershing había obtenido un sonado éxito en el sur de Francia, en San Michael, y Pershing esperaba continuarlo en una arriesgada ofensiva, en el bosque de Argonne a lo largo del río Mouse, que podría romper la línea Hindenburg. La última gran ofensiva americana de la guerra, la Mouse-Argonne, comenzó el 26 de septiembre. Se ordenó a la 77ª División que se adentrase en Argonne, donde de inmediato sufrió cuantiosas bajas y quedó estancada, avanzando tan solo ocho kilómetros en seis días de intenso combate. Un soldado dijo: “Luchar en el bosque es una pesadilla. Me encontré… perdido en un mundo ciego de luz y sonido, caminando por algo que parecía la superficie de la luna… el mundo se alzaba en montones desnudos… o descendía en interminables grietas rellenas de oxidados alambres. Parecía interminable”.

El terreno no era lo peor. El 2 de octubre, Pershing, preocupado por que un estancamiento acabara separando a los franceses del ejército americano, ordenó al 77, rodeado y exhausto, que avanzase a pesar de que su flanco izquierdo no era seguro. La división avanzó y dos de sus batallones, comandados por el Mayor Charles Whittlesey y el Capitán George McMurty, encontraron su lugar en la historia como el famoso “batallón perdido”.

Esta es la verdadera historia del batallón perdido. Esta es nuestra historia.

This entry was posted on viernes, 25 de abril de 2008 at 19:42 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

1 comentarios (¡Comenta, maldito!)

Anónimo  

A propósito del tema, la combatividad de los soldados franceses se ve reflejada en el hecho de que, al ser rechazados por las tropas alemanas (tanto o más desgastadas por la guerra) volvían a las trincheras diciendo la guerre est fini(la guerra se acabó).

11 diciembre, 2008

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