El Crimen Organizado  

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Aunque al pensar en el crimen organizado siempre nos viene a la mente la Mafia italiana o su versión estadounidense La Cosa Nostra, la realidad es que en California la actividad de las familias mafiosas ha sufrido duros reveses con la detención de sus principales líderes, quedando relegados a un segundo plano. O quizás eso es precisamente lo que ellos quieren que la policía piense. Sin embargo, aún están presentes en delitos “de baja intensidad” como extorsión, juego ilegal o blanqueo de dinero. Su lugar ha sido pronto ocupado por otras organizaciones criminales, normalmente de carácter étnico y formadas por inmigrantes. La más fuerte actualmente es la Mafia rusa, si se puede hablar de esta como de una sóla organización. Los rusos han ido granjeándose una reputación de extremada violencia desde que la llegada de los primeros “soldados” a La Pequeña Rusia neoyorquina, mezclados con los emigrantes judíos provenientes de la Unión Soviética. Además, sus líderes son gente con formación académica y no simples matones, sin que eso sea un impedimento para que puedan ejercer la violencia más brutal. Piensa en ellos como empresarios sin ningún tipo de cortapisa para obtener lo que quieren: y lo que quieren es dinero. Y cualquier actividad legal o ilegal que les permita obtenerlo les interesa.

Los cárteles de la droga mexicanos como el de Juárez o Sinaloa son también extremadamente poderosos y peligrosos. Están dedicados principalmente al tráfico de drogas e inmigrantes a traves de la frontera entre México y Estados Unidos. Los cárteles son omnipresentes en la vida del “pariente pobre”, parte de la estructura política y social. Los cárteles tienen una amplia influencia en las bandas carcelarias y callejeras formadas por hispanos, pero también en otros grupos como los supremacistas blancos de la Hermandad Aria o los Ángeles del Infierno. Las diversas organizaciones conocidas como las Tríadas Chinas tienen también una amplia presencia en los barrios asiáticos de las principales ciudades californianas, especialmente en San Francisco. Las Tríadas están especializadas en el tráfico de opiáceos e inmigrantes asiáticos y en la extorsión a negocios de compatriotas, así como en delitos de “cuello blanco” como la duplicación de tarjetas de crédito, fraudes o falsificación y venta de material informático y audiovisual.

Sin embargo, éstos no son los únicos grupos que se dividen el inmenso pastel del submundo criminal californiano. Organizaciones criminales étcnicas como las coreanas, las cubanas o las portorriqueñas bregan junto a bandas callejeras venidas a más e independientes para conseguir su parte.


Pero volvamos a Los Ángeles. Diversos grupos trasladan la droga desde el lugar de producción hasta la ciudad. La coca y la marijuana mexicana, el opio asiático y las drogas de diseño “hechas en casa” fluyen por las venas de la ciudad amenanzando con saturarla. Las organizaciones que se encargan de “cocinar” todas estas drogas y distribuirlas al por menor van desde lo minúsculo hasta las que pueden hablar de tú a tú a los cárteles de la droga.

Actualmente, casi el 70% del crack, la cocaína y la marihuana que circulan por las venas de los adictos de la ciudad han pasado por las manos de los dos mayores distribuidores: en una esquina, el señor Carroll, un irlandés tetráplejico que maneja su imperio con mano de hierro; en la otra, el aspirante Malcolm Johnson, un pandillero salido de los suburbios que ahora es considerado un empresario afroamericano modelo y ejemplo de integridad.

Las dos organizaciones mantienen una especie de “guerra fría” en la que se intenta evitar luchas que podrían joder el negocio, algo que por cierto molestaría mucho a los traficantes del otro lado de la frontera. Pero si entre los tiburones hay calma, los peces pequeños están mucho más revueltos por conservar su pequeño feudo. Bandas callejeras, grupos supremacistas blancos, criminales independientes y las más variopintas asociaciones defienden su rincón, muchas veces poco más que un par de esquinas y una “cocina”, con todos los medios a su alcance. Estos son los que aparecen muertos a tiros y los que son entregados a las autoridades para que se vea que la policía actúa con contundencia.

Y eso es sólo una pequeña parte del lucro ilegal en las calles. Aún quedan las drogas de diseño, los opiáceos, el juego ilegal, la trata de blancas, el secuestro, la extorsión, los atracos a mano armada y otros delitos de menor envergadura, por no hablar del fraude a gran escala, la prevaricación y los delitos financieros. Como ves, hay muchas opciones para una persona emprendedora, y más probabilidades de hacer dinero rápido que si te mantienes a este lado de la ley.



Nota: Este texto es un extracto de la guia de iniciación de sLAng, A QUEMARROPA, que podéis descargar en ESTE enlace.




This entry was posted on lunes, 31 de julio de 2006 at 19:54 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

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